Ricardo Claro: Las mil caras de un influyente

7 de Noviembre, 2008 | Publicado por | Categoría: Artículos

La libreta que valía oro

La cantidad de información que simultáneamente manejaba Ricardo Claro siempre sorprendía a quienes lo escuchaban. Pero pocos sabían que parte importante estaba respaldada en una pequeña libreta negra amarrada por dos elásticos de billete que el ex controlador de la Sudamericana de Vapores llevaba siempre consigo en el bolsillo inferior interno de su chaqueta. Allí hacía todas sus anotaciones y su contenido siempre lo mantuvo en reserva. De hecho, sólo sus más cercanos sabían de la existencia de esta libreta.

A pesar de ser un hombre cultísimo y al tanto de los adelantos tecnológicos, no se llevaba bien con los computadores: nunca tuvo una dirección de correo electrónico y era su secretaria quien recibía los e-mails. Prefería hablar por teléfono y usaba dos celulares, pero sólo contadas personas tenían acceso a esos números.

Cuando exponía o le correspondía realizar alguna intervención pública o privada, Claro siempre llegaba con una o más hojas de información. El ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, lo recuerda en una reunión con una gran cantidad de gráficos y fórmulas.

En una entrevista con La Tercera el 2005 dijo que cinco eran los “predictores” que seguía para tomar el pulso a la situación económica y anticiparse al cambio en los ciclos: fletes futuros de barcos graneleros, los precios del cobre y de la celulosa; la venta de camiones de más de tres toneladas y el porcentaje de ocupación de las plantas de etileno (materia prima de los plásticos).

El empresario participaba una vez al año en los talleres macro organizados por Libertad y Desarrollo. Ahí, junto al economista Leonardo Suárez, de LarrainVial, entregaba sus proyecciones económicas, que por lo general eran muy contrapuestas. Por eso se decía que en esos encuentros ambos “se veían las caras”. En una exposición de una hora, Claro desplegaba todos sus indicadores y cruzaba diferentes índices que en un principio llamaron mucho la atención de los asistentes. Al año siguiente, recordaba con detalle cuáles habían sido sus proyecciones y las de Suárez y las comparaba con la realidad. Los talleres se transformaron en todo un acontecimiento en ILD. Tanto que debían incluirse más sillas por la alta concurrencia. Entre los invitados estaban Carlos Cáceres, que hacía las veces de moderador, el economista Hernán Büchi, los principales ejecutivos de LarrainVial y personas cercanas a Libertad y Desarrollo. El último de estos talleres se realizó el 26 de junio pasado y en él Claro recordó que ya había pronosticado la crisis económica en sus presentaciones anteriores.

“Sudamericana no se vende”

Hace tres años atrás corría el rumor de que una empresa naviera alemana estaba interesada en comprar la Compañía Sudamericana de Vapores. Los comentarios de pasillo al interior de la firma chilena comenzaron a cundir y los ejecutivos de ella estaban nerviosos respecto de qué podría ocurrir. En este contexto, Ricardo Claro citó a una reunión a la cual asistieron los principales gerentes de la empresa. Se trataba de una cita de rutina, que Claro realizaba cada cierto tiempo con sus empleados más cercanos para compartir su visión de la economía y del país. En esa oportunidad, el empresario se hizo cargo de los rumores. Dejó claro que si bien había recibido ofertas por la Sudamericana en varias oportunidades, él no estaba dispuesto a vender “por ningún motivo, ni por toda la plata del mundo”. Pero lo que más llamó la atención de los gerentes presentes fueron las palabras siguientes: “vender la Compañía Sudamericana de Vapores sería cometer un crimen de lesa patria, sería ir en contra del país y de su historia”.

“No le peguen más al presidente”

Conocido era el respeto que Lagos despertaba en el empresario. Ambos compartieron como estudiantes en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De hecho, Claro, como profesor ayudante, revisó la tesis del ex mandatario. Luego, fueron panelistas, en pleno régimen militar, del espacio “Improvisando”, de Radio Chilena. “A raíz del programa se produjo un gran acercamiento entre él y Ricardo Lagos ya que se tenían mutuo respeto intelectual y Ricardo (Claro) era un hombre que respetaba la calidad intelectual de las personas”, cuenta Ernesto Corona, director en ese entonces de la emisora. Una anécdota confirma el hecho: cuando Lagos asumió, el programa “Caiga Quien Caiga” hizo una nota más bien crítica del presidente electo. “Nosotros sabíamos que don Ricardo (Claro) era de derecha y asumimos que no habría problemas”, cuenta Nicolás Larraín, conductor y socio de la productora a cargo del programa. Pasó el tiempo y en una comida de Mega, cuenta Larraín, Claro se le acercó, lo tomó del brazo y le comentó en voz baja “No le peguen más al presidente”.

La última entrevista de Claro fue en El Mercurio. En ella dijo que Lagos era “el único político en Chile con visión internacional, y está muy al día. No encuentro ningún otro en la derecha ni en la DC”. Al día siguiente de que la nota salió publicada, el lunes 13 de octubre pasado, Ricardo Lagos llamó por teléfono a Claro para agradecerle sus dichos.

Fuente: Revista QuéPasa
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